Rodrigo
Rodrigo:
Recuerdo, hace unos días, cuando jugábamos a los policías, un juego que últimamente te gusta mucho jugar. Estábamos armando una cárcel y, enseguida, la rompiste. A los segundos, te volteaste con esa mirada tan tierna que te caracteriza y me dijiste: “Mamá, yo te rompí tu cárcel.”
Te vi a los ojos, sabiendo que entendías ese juego de significantes, y enseguida te contesté: “Sí, mi amor, tú rompiste mi cárcel.”
¡Gracias por existir!
El día que naciste cambió mi vida; se rompió una cadena de significantes que ataba y coagulaba. Sabía, pero no sabía, que a partir del 3 de julio del 2022, a las 10:30 de la noche, cuando naciste, esa cadena se movería. Tú llegaste a mover, a sacudir, a romper.
Y sí, así como te gusta tanto ese juego de policías, algo del orden empezó a operar.
¿Cómo es que el nombre propio es tan importante? Sí, Rodrigo, el nombre propio es importante, honor a tu nombre, pues es tuyo, un regalo para que, con él, tú puedas vivir la vida que decidas.
Porque, a pesar de que cambiaste mi vida, no me debes nada, pues yo elegí ser madre; a ti te tocó nacer.
Ahora vive y sigue con esos significantes que te caracterizan tanto: tu sonrisa, tu ternura, tu carisma y tu entender.
Porque mientras jugábamos a los policías, tu, escuchaste. Ahora agárrate fuerte de lo que te diferencia, porque solo a partir de la diferencia es como se hace lazo.
Así que no hay mejor regalo que yo pueda darte que la vida. Vive y sé feliz, que aquí estaré yo para acompañarte.
Te amo con todo mi corazón, hijo ❤️
¡ Feliz cumpleaños!
Comentarios
Publicar un comentario