Eugenia

Eugenia lo extraña, piensa constantemente en su cara bronceada y esa barba obscura que lo caracteriza tan bien, siendo un hombre tan atractivo y único, semejante a un Ken.

Él ahora está con otra mujer, una mujer tan diferente a lo que Eugenia es, pero que posiblemente hace más pareja a lo que un Ken es.

Eugenia sentía tanto dolor que sabía que su corazón, al menos (por el momento), se había ido con él. Triste a ratos, sola y un poco sujeta a esa ausencia que él dejó aquel noviembre, no podía olvidar lo que pudieron llegar a ser.

No era capaz de odiarlo, pues el recuerdo de lo que habían sido era más fuerte que el dolor que sentía al verlo con su nueva y posiblemente corta conquista.

Eugenia sabía que ese posible Ken era un hombre que no estaba del todo disponible, pues, por un lado, buscaba una muñeca, y Eugenia no aspiraba a ser una, y mucho menos a estar con un Ken. Asimilando que era mucha mujer para él, se quedó como una espectadora.

Por el otro lado, esa búsqueda de encontrar a su muñeca estaba ligada a querer resolver ese vínculo amoroso y pasional que aún tiene con su exmujer, la madre de sus hijos, quien realmente es su verdadero amor. Así que es un hombre que busca en las mujeres a la mujer que aún sigue amando por ya más de nueve años.

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