¿ Hiperactividad en niños ?


¿De quién es la hiperactividad? ¿De los padres, de la sociedad, de los dos? La hiperactividad en niños es una cuestión muy ambivalente, ya que, por un lado, se busca que los niños estén quietos y, por el otro, que estén llenos de actividades. Así que se podría decir que es una respuesta ante esta ambivalencia en la que se vive.

 Se busca llenar a los niños de un saber, como si se fuera a llegar a una meta, como si el saber tuviera un principio y un final. Pues escuchamos ciertos discursos que apuntan a una premura anticipada que busca estimular desde el embarazo para así nacer con muchas habilidades. Para, enseguida, cuando el bebé nazca, seguir estimulando para así poder funcionar ante una sociedad demandante, viviendo a prisa, dejando a un lado el tiempo de cada niño y su singularidad, atiborrándolos de estimulos. Los borra y los deja atrapados en una hiperactividad que la misma sociedad promueve. ¿Cómo no ser hiperactivo si hay que estar hiper y activo? Si no, te quedas atrás.

Sí, los niños son inquietos, juegan, gritan, corren, son curiosos. Pero existe una demanda social, que por un lado, les pide que estén quietos y atentos, pero, al mismo tiempo, que vayan a muchas clases por las tardes para que así no les falte nada, buscando programarlos por hora o por tiempos. ¿Y la infancia, el juego?

 Por otro lado, el juego libre esta quedando en segundo plano, sustituido por esta demanda de tener a los niños ocupados, esto es algo preocupante ya que el juego es un momento para que el niño, a través de él y de manera libre, pueda elaborar lo que vive. Ellos no necesitan juguetes; un niño puede hacer de una piedra un cochecito. Los juegos ahora también están diseñados para aprender, todo tiene que tener un aprendizaje, apuntando a que los niños sean máquinas que se llenen de información para la adultez. ¿Hay tiempo para la niñez? ¿Cómo, si tienen que estar ocupados desde bebés?

Los niños soportan mucho psíquicamente y, como síntoma de los padres, la hiperactividad llega a decir algo tanto de los padres como de su entorno y de lo social.

Existe otra cuestión, ya no hay lugar para la espera, ya que vivimos en una sociedad hiperactiva e híper conectada, pero, al mismo tiempo, esa híper conexión, por medio de las redes sociales, deja a un lado la posibilidad de hacer lazo con el otro, la posibilidad de construir con el otro desde la espera, poco a poco, pues ya hay un cálculo predeterminado.

Un ejemplo de esto serian las redes sociales, la rapidez, lo inmediato y la brevedad de los videos de TikTok: son prácticamente fugaces. Entonces, sí, de cierto modo, lo social y esta sociedad hiperactiva impactan en la psique de los sujetos. Y si los adultos somos tocados por eso, imagínense los niños. Así que la hiperactividad podría ser una respuesta ante una sociedad hiperactiva, llena de prisa y sin posibilidad para perder el tiempo, para las pausas. Pues vemos a muchos niños diagnosticados de hiperactividad que son callados con medicamentos, quitando la posibilidad de la escucha para así poder ver qué es lo que está pasando tanto en la familia, el entorno y lo social. Es muy triste ver a niños diagnosticados desde meses de nacidos.

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