Narciso y Violeta
Él era Narciso, ella era Violeta, una mujer entre el rojo y el azul: sencilla, sensual, romántica. Él, un auténtico Narciso, Romeo, romántico pero dramático, en busca de historias de amor teatrales, similares a la de Romeo y Julieta, de esos amores que son tan intensos que uno de los dos acaba muerto. Él estaba ahogado en su propio reflejo, un reflejo tan ambivalente que le decía lo guapo que era, pero al mismo tiempo le recordaba el maltrato que vivió durante toda su vida. Tenían algo en común: ella había sufrido de ciertos maltratos y abusos de poder, dejándola infantilizada por muchos años. Esas similitudes los llevó a encontrarse, idealizando que serían el uno para el otro. Sin embargo, Violeta había dejado ese lugar infantil tiempo atrás, pero Narciso no. Él era un niño que quería vivir lo que no vivió a sus veintes. Reflejaba ya un cuerpo de hombre, muy masculino, adornado por su barba negra y unos tatuajes que Violeta veía fascinantes; los admiraba como se contempla el...