¿Controlar las emociones?
El origen de la palabra “controlar” se remonta al vocablo antiguo del francés contreroller , que significaba “llevar un registro” o comparar un documento con su copia oficial, una forma de verificación o supervisión. Con el tiempo fue adoptada en español refiriendo en nuestra lengua un sentido más amplio: el de vigilar, verificar, inspeccionar o tener dominio sobre algo. Su raíz, por tanto, alude al objetivo de verificar listas o registros escritos para asegurar asíque todo sea correcto. Por eso, me pregunto si es posible “controlar” las emociones. Y si fuera el caso ¿qué implicaciones acarrea el querer “controlarlas? Llevo tiempo tratando de responder estas preguntas desde el psicoanálisis, pero a menudo me encuentro con ciertos discursos, en su mayoría dirigidos a niños, que abordan el tema a partir de planteamientos demasiado abstractos, los cuales sugieren ...