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Mostrando entradas de enero, 2025

Eugenia

Eugenia lo extraña, piensa constantemente en su cara bronceada y esa barba obscura que lo caracteriza tan bien, siendo un hombre tan atractivo y único, semejante a un Ken. Él ahora está con otra mujer, una mujer tan diferente a lo que Eugenia es, pero que posiblemente hace más pareja a lo que un Ken es. Eugenia sentía tanto dolor que sabía que su corazón, al menos (por el momento), se había ido con él. Triste a ratos, sola y un poco sujeta a esa ausencia que él dejó aquel noviembre, no podía olvidar lo que pudieron llegar a ser. No era capaz de odiarlo, pues el recuerdo de lo que habían sido era más fuerte que el dolor que sentía al verlo con su nueva y posiblemente corta conquista. Eugenia sabía que ese posible Ken era un hombre que no estaba del todo disponible, pues, por un lado, buscaba una muñeca, y Eugenia no aspiraba a ser una, y mucho menos a estar con un Ken. Asimilando que era mucha mujer para él, se quedó como una espectadora. Por el otro lado, esa búsqueda de encontrar a su...

Depresión postparto

¿Cuántas mujeres cuentan con las herramientas y los recursos para poder atender una depresión post parto? La depresión es un síntoma de que algo no marcha, no anda. Sin embargo, no se trata de buscar que se funcione perfectamente, sino más bien de poder dar un espacio y así escuchar ese malestar que, si bien está ahí, es porque dice algo de quien lo padece y de su alrededor. Escuchar la implicación, el dolor, más no callar. Pasar por una depresión post parto es justo eso: un pasar, dar lugar a la palabra de la mujer, a su voz, pero, sobre todo, a su lugar es algo muy importante, escuchando el síntoma más allá de la patología y lo orgánico, evidenciando la relación que existe entre la psique y lo social. Esto da mucho para reflexionar, permitiendo pensar lo social, lo político y lo económico actualmente. Ayer, un amigo que quiero mucho me preguntaba: “¿Cómo, como hombre, puedo ayudar a mi pareja ante su depresión post parto?”. Es una pregunta muy bonita, ya que, por un lado, él está pen...

¿Izquierda o derecha?…. Ni tan-tan ni muy muy

¿Qué relación podría tener la psique con el capitalismo tan avasallador que se vive? Parece que los discursos actuales manejan ideales que dejan fuera a las minorías. Una hipótesis sería pensar al psicoanálisis como una resistencia ante esos discursos hegemónicos, donde se tiene que funcionar para el capital, dejando a un lado al ser hablante en sí y su historia, haciendo que éste se quede en un lugar de plusvalía; de una mercancía que genera valor para otro. Se destaca la relación entre lo económico y los sujetos, donde estos han pasado a ser mercancías de intercambio por su valor de producción. La cuestión aquí no es quedar fuera del capital, pues eso sería algo imposible, sino más bien cuestionar lo que hoy se manifiesta como el consumismo como estilo de vida, dejando enajenados a los seres hablantes por el hecho de tener para ser. Es pertinente cuestionar el excedente que este genera y cuáles serían las implicaciones de un discurso que no da posibilidad a la falla. Se podría propon...

No hay un uno más uno que hagan dos.

“En ningún caso pueden tenerse como soporte dos como tales, que entre dos, cualesquiera que sean, hay siempre: el uno y el Otro, el uno y el a minúscula, y que el Otro no podría en ningún caso ser tomado por un uno.” Lacan,Seminario 20, clase 5.p26  Él se fue. Le dijo que le había sido muy difícil decirle que NO, pues con ella volvió a abrir su corazón, sintiéndose vivo y amado otra vez. Intentando ser lo más sincero posible, le dijo que ahora no podría darle la relación de amor que ella buscaba. Con esa gran dificultad que tuvo para soltarla, un día finalmente lo logró y la dejó ir, diciéndole: —No, te quiero tanto que no te quiero lastimar.  Estaban empezando a relacionarse a partir de esa búsqueda de completarse el uno con el Otro, algo imposible.  Él quería seguir ahí, pero sabía que la llegaría a lastimar, ya que no podría estar a la altura de una mujer que, para él, era monstruosamente inteligente y encantadora. Por mucho tiempo, se había movido por medio de las men...

La sobre-valor-ación de los diagnósticos actuales

Actualmente, existe un exceso de diagnósticos que dan un valor al sujeto para, así, reemplazar el nombre propio. Si bien el nombre es lo que marca una diferencia, este exceso de diagnósticos no permite la diferencia, sino que apunta a que cualquier malestar sea ya un diagnóstico.  La gran mayoría de discursos médicos se enfilan a sostener diagnósticos y así, obtener una respuesta generalizada ante los problemas y malestares actuales, dando como resultado borrar el nombre propio, la historia, pero, sobre todo, la implicación de cada sujeto ante su malestar, dejándolos con una sola posibilidad: su diagnóstico o varios diagnósticos. Atiborrados por características de lo que se tiene que ser o no ser; ya que por medio del poder que ejercen ciertos discursos médicos, se les posicionan como sujetos diagnosticados, buscando que funcionen como máquinas sin la posibilidad de fallar ante un sistema de producción.  Podemos ver cómo, en la clínica y en otros espacios, se escucha a sujetos...

Blanquita y su amor por él

Blanquita estaba perdidamente enamorada de él, lo amo sin esperar algo a cambio, disfrutó su presencia que muchas veces fue fugaz pero eterna, cada que él se iba la angustia llegaba; sin embargo, sabía que el deseo lleva cierta angustia, y ella, ¡deseaba con todas sus fuerzas una vida con él! A pesar de su amor tan desbordante, blanquita sabía que era imposible atarlo a ella, ya que eran dos sosteniéndose desde la diferencia del uno.  Él, un hombre que anhelaba su libertad buscando romper cadenas para encontrar su lugar en la vida era tan diferente, único y encantador. Ella, en busca del amor, lo conoció ya en su lugar, un lugar que había defendido con amor, dolor, pero sobre todo con deseo, haciendo una revolución en su vida para poder amar. Su deseo por encontrar el amor la llevó a él y esta vez a ser paciente para los dos, respetando el tiempo de cada uno.  Blanquita  Sentía tanto amor por él que no quería asfixiarlo, así que hizo de ese amor desbordante; arte , con es...

Mariana

Mariana, una mujer brillante, de esas que no se encuentran con facilidad. Se podría decir que es una en un millón. Mariana: mar, ama, ría-na. Se podría hacer todo un juego de palabras con su nombre. Mar, porque, junto con el flamenco que tanto ama, pareciera que baila al son del mar. Ama, pues es una mujer que, cuando ama, es leal, fiel y dedicada, produciendo amor en todo lo que hace. Ría-na, porque es tan femenina como divina; con su toque de sinceridad y su risa, a veces algo sarcástica, podría parecer dura y fría, pero en realidad es una máscara para cuidar su corazón. Al conocerla en lo cotidiano, descubrirás a una mujer que no muchos pueden sostener. Una bruja blanca, de esas que hoy están escasas, pues su sensibilidad y su corazón la llevan a ver el mundo con otros ojos, en compañía de su corazón y “a la izquierda”, como ella dice. Una mujer fuera de serie, dedicada a producir más allá de lo evidente, apostando por la vida y la palabra. Ha hecho cuerpo y nombre, siendo tan única...

Constanza

Constanza, tan constante como su nombre lo dice. Ser su madre ha sido un camino de muchos retos, cambios, pero sobre todo de mucho amor, en compañía del deseo tan grande que siempre tuvo de ser madre. Llegó Constanza. —¿Por qué me pusiste mi nombre? —le pregunta con frecuencia a su madre. Y es que pensar en su nombre propio fue un gran reto para ella, pues con el inmenso amor que ya le tenía sin conocerla, quería que su hija tuviera su propio lugar. Quería romper con cierta repetición del nombre que ella tenía y, así, pensando en su historia de vida, apostando por la diferencia, quería que su hija tuviera lo que ella no tuvo por mucho tiempo: confianza. Y es que el amor de los padres va de la mano en buscar que los hijos tengan aquello que ellos no tuvieron. Su madre quiere que Constanza pueda hacer nombre al caminar, diferenciándose de ella. Posiblemente hay muchas cosas que no le gusten de su hija, pero eso demuestra que su hija es otra, que los hijos son otros, que hay diferencia y ...

Amor “sin etiquetas” todo pero nada

Se quedó con un vacío enorme cuando le dijo que había conocido a alguien más. Tenían una relación “sin etiquetas”; sin embargo, lo que él no sabía es que llevaban ya tiempo con la etiqueta del amor. Le dijo que la conoció en medio de una noche de copas, por un amigo que los presentó. Platicando con ella fue que le gustó, y el teléfono le pidió. Él, anhelando una relación de esas que el modernismo promueve, sin problemas, que le diera absoluta paz y con ciertas características ideales por cumplir —algo muy difícil de sostener—, se cansó de construir con ella lo que llevaban ya cuatro meses haciendo. Al día siguiente, ella, cansada de tantas mentiras, lo dejó, ya que, en el fondo, sabía que él le había sido infiel y que su relación “sin etiquetas” le permitía a él ser “libre”. Él, sin saber estar solo, fue con su nueva conquista, aquella mujer que una noche anterior conoció. Pasaron los días, y su pareja anterior lo buscó, pidiéndole perdón por dejarlo en medio de una locura que él mismo...

Camilo

Camilo decía que la luz del ser se expande y puede llegar a destruir, y él quería destruir. Hablaba constantemente de relacionarse a través de las frecuencias del alma, de esos discursos actuales que están de moda. Pensar en las frecuencias y el destino lo dejaban enajenado de sus relaciones amorosas, dejando a un lado la implicación que tenía en cada relación por la que pasaba. Iba de pareja en pareja en busca de la mujer ideal, con la fantasía de encontrar a esa mujer que lo pudiera a-completar, incluso salvarlo de vagar por la vida. Lo que él no sabía es que existe una imposibilidad de hacer uno de dos. Con miedo a estar solo, evitando sentir el vacío que puede llegar a dar la soledad, se quedaba en una búsqueda interminable de algo que jamás encontraría: la unión, ser uno, algo que lo a-complete. Hay castración, hay imposibilidad, hay falta, y eso, de cierto modo, deja incómodo y con algo de vacío. La cuestión aquí era tejer, para no quedar en el vacío, como le estaba pasando a él,...

Uno año nuevo peculiar

Un año nuevo diferente, pero peculiar. Lo conoció diez años atrás, un día en el gimnasio que estaba frente a la casa de sus papás. Allí estaba él, un hombre rubio y alto, con esos ojos mitad marrones y mitad miel; fue así como ella llegó a él. Se vieron, se conocieron, se imaginaron, y fue en ese instante que la búsqueda por él comenzó. Ella tenía veinte años en ese entonces. Fue por medio de internet que empezó la búsqueda de ese hombre tan misterioso del gimnasio. Sí, había mucho misterio en él, dejándola cautivada; logró que su cabeza no dejara de pensar en él. Sin embargo, había un pequeño problema: ella tenía novio, y esa relación, aunque destinada al fracaso, sostenía un ideal. Era una relación de siete años, pues se conocían desde la secundaria; ese ideal de relación sostenía un deseo que, como bien dice Lacan, era el deseo del Otro: de su familia. Aunque ella sabía que su novio no era el amor de su vida, era el hombre que cumplía con ciertos ideales que su familia le exigía. A ...

No es un adiós, es un hasta siempre

María sabía que todo tiene un límite, y su límite había llegado: dejar ir a un hombre brillante, pero perdido en el mundo tan fascinante de las apariencias, la imagen y el ideal. Todo iba aparentemente bien, pero un día ese hombre lleno de amor decidió sabotear todo, lastimando tanto el corazón de su María que la dejó sin saber qué hacer con ese dolor. Así que la única posibilidad que encontró fue dejarlo ir y aceptar que él no la podía amar. ¿Qué sería amar? Si en el amor lo más disparejo es la pareja. No existe la reciprocidad, no existen las medias naranjas, pues cada uno es uno en lo singular. No se puede poseer al otro, justo por la diferencia y por la imposibilidad de fusionarse. Sin embargo, sí existe la posibilidad de construir algo en compañía, de pensar en el otro, de ser compañeros. Y para ser compañeros se hacen acuerdos. Ella sabía que él no la amaba y no podía sostener ni los acuerdos ni a una mujer como ella, pues él buscaba tener todo y más. Es justo en el amor que se e...

Jo-SÉ como su nombre lo dice quería ser

Llevaba tiempo escondido en la tierra, sin rumbo. Eso le hacía pensar que estaba en el limbo, y es que estar en el limbo es estar al borde de una cosa, siendo el cacho de alguien más. Buscando hacer las cosas desde el sentido, en el camino de la certeza, y sin dudar, se quedaba en un rumbo que no era el suyo. ¡Afortunado él, que vi-vio un tiempo sin rumbo! Para así poder escuchar. Sin embargo, lo que no sabía ese hombre de luz era el efecto de las palabras, y que, al decir que ya no quería lo mismo, al escuchar esa incomodidad que insistía una y otra vez, él ya estaba en el camino del deseo. Y es que el deseo escucha. Perderse le posibilitó poder cuestionar lo obvio y el sentido que se busca de la vida. En medio de un mundo que apunta a lo evidente, le decían que soñaba mucho. ¡Y sí, vaya que lo hacía! Sin embargo, fue gracias a ese soñar que rompió con el sentido y abrió caminos de posibilidades, acompañado de sus orejas, que han sido su brújula en el camino hacia el deseo, hacia el v...