Depresión postparto
¿Cuántas mujeres cuentan con las herramientas y los recursos para poder atender una depresión post parto? La depresión es un síntoma de que algo no marcha, no anda. Sin embargo, no se trata de buscar que se funcione perfectamente, sino más bien de poder dar un espacio y así escuchar ese malestar que, si bien está ahí, es porque dice algo de quien lo padece y de su alrededor. Escuchar la implicación, el dolor, más no callar.
Pasar por una depresión post parto es justo eso: un pasar, dar lugar a la palabra de la mujer, a su voz, pero, sobre todo, a su lugar es algo muy importante, escuchando el síntoma más allá de la patología y lo orgánico, evidenciando la relación que existe entre la psique y lo social. Esto da mucho para reflexionar, permitiendo pensar lo social, lo político y lo económico actualmente.
Ayer, un amigo que quiero mucho me preguntaba: “¿Cómo, como hombre, puedo ayudar a mi pareja ante su depresión post parto?”. Es una pregunta muy bonita, ya que, por un lado, él está pensando en el otro, y pensar en el otro es un acto de amor. Por otro lado, se está implicando, pues al cuestionarse no queda ajeno a eso que también le concierne. Habrá que escuchar más su historia. En fin, que un hombre se pregunte esto posibilita dejar a un lado la certeza de que se trate únicamente de un cambio orgánico y hormonal.
Pensarlo como algo simplemente orgánico deja enajenados tanto a quien la padece como a quienes están a su alrededor. ¿Cuál es el vínculo entre la mujer que está padeciendo una depresión posparto, su familia y lo social? Así que, una de las muchas hipótesis podría ser que quien sufre algún síntoma o malestar —en este caso, la depresión posparto— dice una verdad del algo. La cuestión aquí es apuntar al caso por caso, pero siempre posibilitando dar acceso a la palabra para así escuchar lo que no marcha.
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