“Buenos padres”
¿A qué le llamamos ser “buenos padres”? ¿Existe un manual que nos diga cómo serlo?, ¿algunafórmula secreta? Me he encontrado con discursos,basados en terapias y talleres presuntamente infalibles, que dan recomendaciones para poder ser “buenos padres” con el fin de que evitemos fallar. Sin embargo, hay algo que el psicoanálisis nos hace ver, y es que los padres y para la estructura psíquica de los hijos, tienen que dar espacio a la falla, a la falta. Pero ¿cómo es eso que un padre tiene que fallar para ser un “buen” padre?
En aquellas terapias se dice que tenemos “traumas” por una “huella de abandono” a consecuencia de haber tenido un padre o una madre ausente. Es importante aclarar que cada uno de nostros habla desde lo singular, y habrá que ver a qué se le está nombrando padre ausente. Pues si somos realistas, actualmente en México, la mayoría de padres seríamos “ausentes” por cuestiones de trabajo, lo que no debe crearnos culpa sino hacernos ver que esos discursos que apelan a sostener el ideal de “padre presente” forman parte de un cliché. Ser un padre presente que se encuentre en casa todo el tiempo tendría que ser “lo sano”, según estos discursos, pero sostener siempre la presencia es complicado e imposible; en cambio las ausencias también posibilitan que el hijo tenga un lugar, sobre todo un lugar distinto al de los padres.
Contestando a las preguntas del principio, haydiversas formas de concebirse como padres. Existen padres que son tan presentes que no dan lugar al otro –al hijo–, a su singularidad y su diferencia, creyendo que por darle vida, el hijo es de su propiedad. Si pensamos que la palabra propiedad viene del latín propietas, “lo propio”, “lo que pertenece a alguien”, siendo una posesión, entonces los hijos que tienen padres que ejercen una posición de poder por creer que al darles la vida serán suyos para siempre, se colocan en una posición muy compleja, de deuda, una deuda impagable hacia los padres, relación que los infantiliza, “porque los hijos no saben nada de la vida y el que sabe es el padre y todo lo hace por su bien”. Sin embargo, a veces los hijos les muestran la falla, la falta, a los padres que están en esa posición, demostrándoles que él o ella es otro y que no por ser padres están exentos de equivocarse.
Estos padres, digamos, hiperpresentes, al estar bajo esa misma lógica de posesión respecto a los hijos, buscan reparar a través de ellos lo que no pudieron hacer en su propia vida. Esto origina que no les den lugar a su singularidad, intentando a través del hijo cumplir sus sueños frustrados o imponiéndoles el camino que deberían seguir porque así les funcionó a ellos, o bien, para que los hijos no se equivoquen o no hagan “las cosas mal”, porque si el hijo falla parecería que el padreo la madre también fallaron, sin entender que la historia del hijo es muy distinta a la de sus padres.
Me parece que en lo anterior, lo que está en juego es el control sobre los hijos donde no hay diferencia entre ellos y sus padres, porque bien es cierto que también los padres fallamos, nos equivocamos, faltamos y no sabemos todo de nuestros hijos (¡por fortuna!).
A su vez están quienes buscan que los hijos encuentren su propio camino aun cuando ellos les muestran las fallas, confiando en sus decisionesaunque sean distintas a las que ellos tomarían, dando lugar a su singularidad, su diferencia, dejando que el hijo se equivoque para poder hacer algo ante eso,dando un regalo invaluable, el regalo de la confianza: darle al hijo la oportunidad de que falle y elija, de que a través de esas ausencias el hijo pueda estructurase como otro, pudiendo hacer algo con la ausencia y el espacio que el otro –el padre–deja.
Esta confianza no es tangible ni monetaria, pero podría ser el motor para que los hijos tomen sus propias decisiones que de cierto modo no sean perjudiciales por el simple gesto de regalarles confianza, lo cual sí sería una gran herencia: saber que como padres tenemos que renunciar a la posesión y al control para que nuestros hijos puedan crecer, recordando que no nos deben nada y que los hijos vienen a hacer su propia vida.
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